Imagina que el suelo que pisas, los cerros que ves al horizonte y los lagos que reflejan el cielo son páginas de un gran libro que cuenta la historia de nuestro planeta durante millones de años. Eso es exactamente lo que los científicos llaman geositios: lugares especiales donde la naturaleza nos muestra, de forma única, cómo se formó nuestra región.
🌅En la Cuenca Libres-Oriental —que abarca partes de Puebla,
Tlaxcala y Veracruz— tenemos una riqueza geológica extraordinaria. Nuestros
axalapazcos (como Alchichica, Aljojuca, Atexcac y La Preciosa) son cráteres
volcánicos llenos de agua, formados por explosiones antiguas que mezclaron
magma con agua subterránea. Son como "huellas digitales" de la
actividad volcánica que moldeó esta tierra.
¿Por qué importa conservar estos lugares?
💧Nuestros axalapazcos y domos volcánicos (como Cerro Pinto y
Las Derrumbadas) tienen características que no se repiten en otros lugares. Son
laboratorios naturales para entender cómo funciona la Tierra.
La ciudad prehispánica de Cantona, construida sobre una
colada de lava, demuestra cómo nuestros ancestros supieron aprovechar y
respetar el paisaje. Su ubicación no fue casual: eligieron un lugar con
recursos, defensa natural y significado espiritual.
Los lagos cráter como Alchichica albergan especies endémicas
(que no existen en ningún otro lugar) y recargan los mantos acuíferos que
abastecen de agua a nuestras comunidades.
El geoturismo —visitar estos lugares para aprender y
disfrutar— es una alternativa económica que valora nuestro patrimonio sin
destruirlo. A diferencia de la industria extractiva, el geoturismo deja el
recurso intacto para las futuras generaciones.
🧠El reto actual: desarrollo sí, pero con memoria
La Cuenca Libres-Oriental vive un momento de transformación.
La llegada de grandes proyectos industriales, como la planta automotriz en San
José Chiapa, trae empleos e infraestructura, pero también presión sobre el
territorio: cambio de uso de suelo, demanda de agua, generación de residuos.
Frente a esto, surge la propuesta de un PODEBI (Polo de
Desarrollo Económico Binacional o similar). La pregunta clave es: ¿cómo crecer
sin borrar lo que nos hace únicos?
La tesis de Pedro Alejandro Díaz Ferro (UNAM, 2016) nos
ofrece una brújula para identificar y valorar nuestros geositios es el primer
paso para planear un desarrollo que no sacrifique nuestro patrimonio natural y
cultural.
¿Qué podemos hacer como comunidad?
🚶♀️Organizar recorridos guiados a los axalapazcos, visitar
Cantona, aprender sobre la geología local. Lo que se conoce, se cuida.
Que los proyectos industriales evalúen no solo el efecto
económico, sino también el impacto en el patrimonio geológico, el agua y la
cultura.
🚶Capacitar a guías locales, crear senderos interpretativos,
desarrollar artesanías y alimentos con identidad territorial. El turismo bien
hecho deja ingresos en la comunidad.
Los planes de desarrollo (municipales, estatales) deben
incluir la conservación de geositios como estrategia de desarrollo sustentable.
🆒La Cuenca Libres-Oriental no es un "terreno vacío"
esperando ser ocupado. Es un territorio con memoria geológica de millones de
años, con historia humana de milenios, y con comunidades que hoy construyen su
futuro.
Conservar nuestros geositios no es oponerse al progreso; es
asegurar que el progreso tenga raíces. Es recordar que el desarrollo verdadero
no se mide solo en empleos o inversión, sino en la capacidad de las
generaciones futuras de seguir admirando nuestros lagos cráter, caminar por
Cantona y entender, al mirar un cerro, que están viendo una página de la
historia de la Tierra.
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