La Cuenca Libres-Oriental: Agua, memoria y justicia.

Cuando caminamos por los alrededores de San José Chiapa, en el corazón de Puebla, el paisaje puede parecer árido a primera vista. El viento golpea las planicies y los volcanes vigilan desde la lejanía. Sin embargo, bajo nuestros pies y en los espejos de agua que resisten la evaporación, late un sistema complejo que ha sostenido la vida durante miles de años. La Cuenca Libres-Oriental (también denominada Libres-Serdán) no es solo un depósito de agua; es un archivo vivo de la historia climática, un refugio de biodiversidad única y, sobre todo, un territorio de disputa y resistencia para los pueblos que la habitan.
Este ensayo busca tejer los hilos de diversas investigaciones científicas con la realidad cotidiana de nuestras comunidades, entendiendo el agua no como un recurso hídrico aislado, sino como un bien común socioambiental.
 

Fig. 1 La Cuenca Oriental-Serdán y distribución de cráteres de explosión. Las curvas de nivel de 2000 a 2250 m en intervalos de 50 m se muestran en negro. La elevación más baja se produce entre Domos riolíticos de Las Derrumbadas (D) y Caldera de Los Humeros (LHC). MA Malinche, CP Cofre de Perote, PO Pico de Orizaba. 1. Cerro Pizarro, 2. Alchichica, 3. La Preciosa, 4. Quecholac, 5. Cerro Pinto (Tepeyahualco), 6. Atexcac, 7. La Hacienda, 8. Buenavista, 9. Tepexitl, 10. Tecuitlapa, 11 Xalapazco Grande, 12. Xalapazco Chico, 13. Aljojuca. Topografía de Ryan y cols. (2009)


El Agua Tiene Memoria
La ciencia nos ha permitido escuchar lo que los lagos tienen que decir. Estudios paleoecológicos en la laguna de Aljojuca revelan que esta cuenca ha sido testigo de transformaciones profundas durante los últimos 4,000 años. Los sedimentos guardan polen de maíz que nos habla de los primeros agricultores que habitaron estas tierras hace 2,700 años, mucho antes de la llegada de los españoles (Bhattacharya & Byrne, 2016).
Estos registros nos enseñan que el clima y la acción humana siempre han estado entrelazados. Hubo épocas de sequía intensa donde la vegetación de matorral ganó terreno, y momentos donde el bosque de pino y encino se expandió. Lo crucial no es solo el dato climático, sino cómo las comunidades del pasado se adaptaron. Sin embargo, también vemos cómo, tras la Conquista, la introducción de especies invasoras y la intensificación agrícola transformaron el paisaje de manera drástica, reduciendo la cobertura arbórea.
Esta memoria histórica es vital para San José Chiapa y los 22 municipios de la cuenca. Nos dice que el territorio es resiliente, pero también frágil. Ignorar esta memoria es condenarnos a repetir errores de sobreexplotación que ya han dejado huella en la tierra.


Vida en las Aguas Saladas: Un Patrimonio Invisible
A menudo, los lagos salinos como Alchichica y Totolcingo son vistos erróneamente como "terrenos baldíos" improductivos (J. Alcocer & U.T. Hammer, 1998). La investigación sobre los macroinvertebrados bentónicos del lago Alchichica desmiente esta visión colonial del territorio. En sus aguas se ha identificado una comunidad de 21 taxones, incluyendo especies como el anfípodo Hyalella azteca y el oligoqueto Limnodrilus hoffmeisteri, que dominan este ecosistema único (Javier et al., 2022).
La heterogeneidad ambiental de la zona litoral —desde áreas conectadas hasta zonas aisladas por estromatolitos— crea nichos ecológicos irrepetibles. Esta biodiversidad no es un lujo; es un indicador de salud. Si el nivel del agua baja por sobreexplotación del acuífero, la salinidad aumenta, los sedimentos cambian de arena a lodo arcilloso, y la vida se simplifica hasta colapsar. Proteger estos lagos es proteger la red trófica que sostiene a las aves migratorias y, eventualmente, la calidad del agua para las comunidades.
 
La Sed del Presente
Aquí es donde la ciencia se encuentra con la justicia socioambiental. El informe técnico de la CONAGUA, 2020) sobre el Acuífero Libres-Oriental presenta números fríos que tienen consecuencias humanas ardientes.
El acuífero recibe una recarga media anual de 179.3 millones de metros cúbicos. Sin embargo, las extracciones reportadas alcanzan los 157.3 millones. Según el cálculo oficial, la disponibilidad media anual es de apenas 2 millones de metros cúbicos. Esto es alarmante. Significa que el margen de error es casi nulo. Cualquier sequía extrema o aumento en la demanda pone en riesgo el acceso al agua para uso humano y agrícola de subsistencia.
Para pueblos como San José Chiapa, esto no es una estadística hidrológica; es una cuestión de supervivencia. La extracción intensiva, mayoritariamente para agricultura industrial (80% del uso), compite con el agua que necesitan las familias y los ecosistemas. Bajo una perspectiva interseccional, quienes menos han contribuido al cambio climático y a la sobreexplotación son quienes sufren las consecuencias de la escasez. La "disponibilidad" técnica no considera siempre los usos consuetudinarios ni el derecho humano al agua de las comunidades originarias.

Laguna de Totolcingo o Tequexquital. Foto de: paseopormexico.com

 
Totolcingo Sitio Ramsar, una deuda pendiente.
El Lago de Texcoco ha recibido atención nacional e internacional, siendo reconocido como Sitio Ramsar debido a su importancia ecológica y su cercanía con la Ciudad de México. Sin embargo, el Lago de Totolcingo, que funciona como el sumidero final de esta cuenca endorreica (sin salida superficial), merece el mismo reconocimiento urgente.
Totolcingo no es un cuerpo de agua aislado; es el riñón de la Cuenca Oriental. Recibe los escurrimientos de arroyos como el Xonecuila y regula la salinidad y los niveles freáticos de toda la región. Reconocerlo como Sitio Ramsar no es solo un trámite burocrático; es un acto de justicia espacial. Implicaría:
Protección Legal Fortalecida: Blindar el lago contra proyectos extractivos o de drenaje que ignoren su función ecológica.
Recursos para la Conservación: Acceder a fondos internacionales para la restauración de humedales y monitoreo de biodiversidad.
Valoración Cultural: Reconocer el saber local de los pueblos ribereños sobre el manejo del lago, integrando las Epistemologías del Sur en la gestión del territorio.
Si Texcoco es protegido por su importancia para el centro del país, Totolcingo debe serlo por su importancia vital para el oriente poblano. Negarle este estatus mientras se concede uno a otro refleja las desigualdades territoriales que nuestra red busca transformar.

Aves migratorias arribando al área chiapence. Foto de: Reportes San José Chiapa


 
Hacia un Diálogo de Saberes para la gestión del agua
La Cuenca Libres-Oriental nos invita a repensar nuestra relación con el agua. Los datos paleoclimáticos nos muestran que el cambio climático es una realidad antigua pero acelerada; los datos biológicos nos muestran una vida resistente pero amenazada; y los datos hidrológicos nos muestran un límite físico que hemos alcanzado (Silva-Aguilera et al., 2024).
No basta con que los académicos publiquen estos hallazgos. Es necesario un diálogo de saberes donde la comunidad de San José Chiapa, los agricultores, los estudiantes y los gestores públicos construyan juntos una visión de manejo del agua. La justicia socioambiental exige que la disponibilidad del acuífero no se decida solo en oficinas centrales, sino que considere la voz de quienes habitan el territorio.
Reconocer a Totolcingo como Ramsar, proteger la biodiversidad de Alchichica y garantizar el agua para San José Chiapa son partes de un mismo todo. Es entender que la cuenca es un organismo complejo donde lo ambiental, lo social y lo político no pueden separarse. El agua de la Cuenca Oriental es memoria del pasado, vida en el presente y la única garantía para un futuro digno. Defenderla es defender la vida misma.
 
Fuentes consultadas:
Bhattacharya, T., & Byrne, R. (2016). Late Holocene anthropogenic and climatic influences on the regional vegetation of Mexico’s Cuenca Oriental. Global and Planetary Change, 138, 56–69. https://doi.org/10.1016/j.gloplacha.2015.12.005

CONAGUA. (2020). Actualización de la disponibilidad media anual de agua en el acuífero Libres-Oriental (2102), Estado de Puebla. In Diario Oficial de la Federación (pp. 1–10). Comisión Nacional del Agua. 

J. Alcocer & U.T. Hammer (1998) Saline lake ecosystems of Mexico, AquaticEcosystem Health & Management, 1:3-4, 291-315

J. Alcocer, Cristian Alberto, E. R., Rocío, F., Alfonso, L. V., Miroslav, M., Alejandro M, M. M., Fernando, M. J., Elizabeth, O. M., & Luis A, O. (2022). The ecology of the zooplankton in Mexican inland waters: What we know so far. Limnologica, 97. https://doi.org/10.1016/j.limno.2022.126037

Silva-Aguilera, R. A., Escolero, O., Alcocer, J., Correa Metrio, A., Vilaclara, G., & Lozano García, S. (2024). Long-term responses of maar lakes water level to climate and groundwater variability in central Mexico. Journal of South American Earth Sciences, 139. https://doi.org/10.1016/j.jsames.2024.104861 

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