Para quienes habitamos la Cuenca Libres-Oriental, el paisaje de cerros, llanuras y lagos salinos no es solo un escenario; es un cuerpo vivo que late bajo nuestros pies. Sin embargo, en los mapas políticos que dividen municipios y estados, ese cuerpo aparece fragmentado. Desde la Red de los Paisajes de San José Chiapa entendemos que el agua y la naturaleza no conocen de delimitaciones políticas. Lo que ocurre en San José Chiapa, repercute en Nopalucan, Oriental, en Tlaxcala, en Veracruz y en los 26 municipios que comparten este acuífero. Por eso, su defensa no puede ser una lucha aislada de un solo pueblo; es una responsabilidad intermunicipal e interestatal basada en la justicia socioambiental y la solidaridad de clase.
El agua no conoce límites políticos
Los estudios técnicos de la CONAGUA (2020) son claros: el
acuífero Libres-Oriental abarca una extensión de 3,500 kilómetros cuadrados.
Aunque administrativamente se gestiona desde Puebla, su geología lo conecta con
la Sierra de Tlaxco al norte y con las estribaciones hacia Veracruz al oriente.
Es una cuenca endorreica, lo que significa que el agua no tiene salida al mar;
se queda aquí, circulando entre nuestros suelos, alimentando lagos como
Totolcingo, Alchichica y Quechulac, y recargando los pozos de los que bebemos.
Esta conexión hidrológica es vital para entender nuestra vulnerabilidad. Si se sobreexplota el agua en un extremo de la cuenca para beneficio de una industria, el nivel baja para todos, si se afecta su integridad, nos afecta en la salud de tod@s. La disponibilidad media anual reportada es de apenas 2 millones de metros cúbicos, un margen crítico frente a una recarga de 179.3 millones. Esto no es un dato burocrático; es un límite físico. Ignorar la interconexión de la cuenca es condenar a la sequía a las futuras generaciones de todos los pueblos que la habitan.
Memoria Ancestral y Saberes del Territorio
La ciencia paleoecológica nos confirma lo que la memoria
oral de nuestros abuelos sostiene, que este territorio ha sido hogar durante
milenios de diversos pueblos de diversos orígenes. Los sedimentos del lago
Aljojuca guardan polen de maíz desde hace 2700 años, evidenciando que la
agricultura y el manejo del agua son parte de nuestra identidad desde el periodo
Formativo.
Prácticas como el metepancle (terrazas vivas con maguey) no
son solo técnicas agrícolas; son tecnologías ancestrales de conservación de
suelo y agua que han permitido la vida en esta zona semiárida. Este saber
campesino, validado hoy por la ciencia como un mecanismo eficaz contra la
erosión y para la recarga hídrica, pertenece a la cultura de la cuenca
completa, no a un solo municipio. Proteger estas prácticas es proteger la
memoria biocultural de toda la región.
La Amenaza Industrial y la Trampa del Individualismo
Hoy, la Cuenca Libres-Oriental enfrenta una transformación
socio-territorial acelerada. La llegada de megaproyectos industriales -primero Audi y Ciudad Modelo impuestos de manera autoritaria, opaca y alevosa-, y ahora con el
Polo de Desarrollo del Bienestar y su Parque de Economía Circular en San José
Chiapa -el cual desgraciadamente sigue la misma ruta trazada de convertirnos en "zona de sacrificio"-; los cuales ponen a prueba nuestra cohesión como comunidades. Desde la Red de Los Paisajes
de San José Chiapa observamos con preocupación cómo la presión económica y la
promesa de empleo inmediato están sembrando división.
Existe un discurso individualista que circula en algunas
asambleas de Chiapa: "que cada pueblo defienda lo suyo", "no se
metan en nuestros asuntos", mientras se negocia la venta de tierras
comunes. Esta postura es peligrosa y contraria a la naturaleza del agua. El
acuífero es uno solo. Si San José Chiapa permite la extracción intensiva o la
contaminación por encima de la capacidad de carga del territorio, el impacto
hidrológico se trasladará a los municipios vecinos.
El capital suele operar bajo la lógica de "divide y
vencerás". Aislar la lucha de Chiapa es debilitar la defensa de toda la
cuenca. La justicia socioambiental nos exige entender que la venta de tierras
en un punto crítico del acuífero afecta el derecho humano al agua de miles de
personas en los 26 municipios. No hay soberanía hídrica para un pueblo si la
cuenca completa está en riesgo.
Biodiversidad como Indicador de Vida Común
La salud de la cuenca también se mide en su vida no humana.
Estudios sobre los macroinvertebrados de los lagos salinos (como Alchichica)
muestran especies únicas como el anfípodo Hyalella azteca, sensibles a los
cambios en el nivel del agua y la salinidad. Estos organismos nos avisan: si el
acuífero baja por extracción industrial, los lagos se secan o se salinizan en
exceso, y la vida desaparece.
Proteger estos ecosistemas no es un lujo ambientalista; es
garantizar los servicios ambientales que sostienen la agricultura y la vida
humana. Totolcingo, como sumidero final de la cuenca, debería ser reconocido
como Sitio Ramsar urgentemente, al igual que Texcoco, pues su salud indica la
salud de todo el sistema que nos nutre.
Hacia una Defensa Colectiva e Intergeneracional
Entendemos la realidad como una red compleja, en la que no
podemos separar el agua, la tierra, la economía y la cultura. La defensa del
territorio requiere un diálogo de saberes donde la ciencia hidrológica se
encuentre con la organización comunitaria. Por lo que hacemos un llamado a los
pueblos de la Cuenca Libres-Oriental, más allá de las fronteras municipales:
- Unidad hidrológica: Reconocer que la lucha por el agua es conjunta. Lo que afecta a Chiapa, nos afecta a todos.
- Contra el individualismo: La venta de tierras comunes es una hipoteca del futuro. Necesitamos modelos de desarrollo que prioricen la vida comunitaria sobre el lucro inmediato.
- Justicia espacial: Exigir que los estudios de impacto ambiental consideren la cuenca completa, no solo el polígono del proyecto.
- Memoria y futuro: Valorar los saberes ancestrales de manejo del agua como herramientas de resistencia frente al modelo extractivo.
El agua es un bien común que no conoce cercas. Si permitimos
que la división política y el individualismo fragmenten nuestra defensa,
perderemos el territorio completo. La solidaridad entre pueblos es, hoy más que
nunca, es nuestra mayor fuente de recarga.
¡Por la defensa integral de la Cuenca Libres-Oriental!


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