La leyenda de Ojo de agua

El cerrito de Ojo de Agua es en realidad un cono volcánico de tezontle, en su cima las y los arqueólog@s en 2013 localizaron restos de sus antiguos ocupantes mesoamericanos. En sus alrededores crecía un pequeño bosque con diversos tipos de árboles y daba cobijo a una diversidad de fauna también.










Del cerrito emanaba agua, la cual formaba un manantial, el cual daba cobijo a diversos animales, como ajolotes, acociles, charales, y una diversidad de peces rayaditos, y de diversos colores, una de las plantas comunes en ella era el tular. La gente solía visitar el manantial los fines de semana para lavar su ropa, y, sobre todo, durante la Semana Santa, era un lugar de encuentro y fiesta para los pueblos de la región, pero había que tener cuidado, porque había una parte profunda donde se hacía un remolino y podía ahogar a las personas. Cuentan los vecinos como don Carlos, que a veces, cuando se metían a nadar, aparecía un pez enorme, que muy pocos podían avistar, pero era escurridizo, ese, a decir de algunos, era el espíritu de los Manantiales.










Cuando llegó el proyecto industrial Audi, necesitaba rellenar 400 hectáreas para levantar una plataforma 4 metros sobre el nivel del pantano —lugar donde habitaban ajolotes, motitos, tuzas, biznagas, etc., para ello, sacrificaron varios cerros de tepetate y tezontle, ecosistemas completos donde había restos de nuestras ancestras y ancestros, uno de ellos fue el cerrito de Ojo de Agua. 










Una noche en 2013, dos de los vigilantes del banco que era explotado por la empresa CODESA, contaron que se le había aparecido una serpiente, en otras versiones comentaban que fue una sirena o un pez gigante el que surgió del centro de las heridas de la tierra y les advirtió que: «si se seguía explotando el banco, el agua se iba a escasear», para luego desaparecer. Algunos afirman, que la huella de su aparición está en una de las paredes del banco, pues se ve como una forma blanca ondulante que divide el tezontle blanco y negro.










No podemos saber si esta aparición fue real, o fue una premonición de lo que significaba el sacrificio de una importante fuente de agua como lo eran el bosquecito y el cerro, lo cierto es, que actualmente a poco más de 15 años, el manantial ha perdido la mitad de su flujo de agua, PROFEPA clausuró el banco por el siniestro que provocó la explotación en el manto friático. Así también, el lugar se ha llenado de enormes cantidades de basura, la diversidad de plantas y animales se está perdiendo, el río que nutría parte de los manantiales, el río Xonecuila, también está muriendo, así que la advertencia del espíritu del Ojo de Agua, se está haciendo cada vez más real. 










¿Habías escuchado de esta historia en nuestro municipio? ¿Qué te parece la enseñanza ecológica detrás de este mito?


Ilustraciones: Gerardo Mandujano
Tomado de: Luján Pinelo, J. (2026) Entre el pantano y la montaña. Expresiones y «acuerpamientos» de la gente de San José Chiapa, Puebla al paisaje socioterritorial en disputa (2010-2024). Tesis doctoral inédita. Puebla, ICSyH-BUAP, 325p.

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