Redescubriendo nuestra brújula ancestral en la Cuenca de Libres-Oriental

¿Alguna vez nos hemos preguntado cómo nuestros ancestros leían, habitaban y se relacionaban con el territorio que hoy pisamos? Desde la red de investigación Los Paisajes de San José Chiapa, les compartimos una invitación a sumergirnos en el artículo "Una nueva propuesta de orientación y cartografía para El Mapa de Cuauhtinchan II", del investigador Tim Tucker.

🧭 Rompiendo la brújula europea
Nos han enseñado que todos los mapas "deben" mirar hacia el Norte. Sin embargo, este artículo nos revela que el Mapa de Cuauhtinchan II (un documento del siglo XVI) rompe con esa lógica eurocéntrica. El mapa está orientado por la "familia de los 17 grados", un eje cósmico y astronómico que alinea la salida y puesta del sol con los volcanes sagrados: el Pico de Orizaba y La Malinche.
Esto nos demuestra que la cartografía prehispánica no buscaba dominar la tierra con líneas frías, sino tejer un diálogo entre el cosmos, la geografía y la vida ritual. Es la complejidad de un territorio entendido como un organismo vivo.


💧 Nuestra Cuenca como el corazón de un corredor biocultural
Lo más revelador para nosotros, como habitantes de la Cuenca de Libres-Oriental, es descubrir que nuestros paisajes son los protagonistas de esta ruta sagrada. El artículo demuestra, mediante trabajo de campo y saberes locales, que la esquina superior izquierda del mapa no representa el Valle de México (Ciudad de México), sino el Valle de Teotihuacán.
¿Y por dónde pasa el camino para llegar allí? ¡Por nuestra casa!
El texto nos permite reconocer nuestros propios cerros, lagunas y manantiales como los nodos de un antiguo camino ceremonial y secular:
Las lagunas de Aljojuca y Tecuitlapa (axalapascos, cráteres de agua).
Los manantiales y llanos de Atzompa (San José Chiapa).
El volcán Jalapasquillo y el Cerro Tecajete, donde el agua y la tierra eran gestionadas para la vida y la agricultura.

🌱 Memoria socioterritorial
Leer este artículo desde la interseccionalidad y la justicia socioambiental nos obliga a hacer un alto crítico. El mapa nos muestra un pasado donde los cuerpos de agua, los cerros y los microclimas de nuestra cuenca eran entidades vivas, interconectadas y respetadas.
Hoy, frente a la crisis hídrica, el extractivismo y la transformación agresiva de nuestro socio-territorio, recordar esta cartografía es un acto de resistencia. Nos recuerda que nuestra región no es un "vacío" geográfico ni un simple corredor industrial, sino un paisaje ritual, un axis mundi donde convergen el agua, el maíz, la piedra y la historia de los pueblos tolteca-chichimecas.

📖 ¿Por qué te invitamos a leerlo?
Porque recuperar nuestra historia desde las Epistemologías del Sur es fundamental para imaginar futuros posibles. Este artículo nos enseña a leer el territorio no como un recurso a explotar, sino como un tejido de relaciones intergeneracionales donde el pasado dialoga con el presente.
Te invitamos a leer el texto completo, a caminar nuestro territorio con otros ojos, y a seguir construyendo, desde el arte, la academia y la conciencia comunitaria, las narrativas que defiendan nuestra justicia socioambiental.

¿Conocías ya esta información?
¿Qué otros saberes locales y tradiciones orales de San José Chiapa y la Cuenca nos ayudan a leer el territorio más allá de los mapas oficiales?
¿Cómo podemos usar esta memoria biocultural para defender hoy nuestros manantiales y axalapascos?

Por una ciencia comprometida, un territorio con memoria y una justicia que florezca desde nuestras raíces.

"Leer el territorio es un acto de resistencia. Explora el artículo completo aquí abajo:"

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